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29 de diciembre de 2010

No habrá un final feliz en este cuento de amor..

Ella, era una princesa, siempre bella, acudía a muchas fiestas buscando el amor verdadero, alguien que besara sus labios por primera vez.. No encontraba a la persona perfecta, hasta que un frío día de diciembre fue invitada a una celebración. Ella acudió con su mejor vestido, aún lo recuerdo, era azul marino. Ella, era como si brillara con luz propia, estaba bellísima, más guapa que de costumbre. La fiesta comenzó. Todo eran luces de discoteca y música a todo volumen. Ella bailaba, descansaba y volvia a bailar. A lo largo de la noche, ella conoció a muchos pretendientes, a cada cual más guapo. Pero cuando faltaba una hora y media para que la pequeña princesa abandonara el baile, lo encontró. Encontró al hombre perfecto, un chico rubio, de ojos azules. Él, le pidió ir a hablar a una esquina. Ella aceptó, y ahí fue cuando pasó. El tiempo se paró para todos menos para ellos dos. Sus labios se rozadon una y otra vez. Todo volvió a la normalidad. Ella sonrió, y los dos volvieron entre el mogollón de gente que llenaba la sala de fiesta. Llegó la hora de que la princesa abandonara la sala. El chico y la princesa se despidieron con otro intenso beso. Días después decidieron volver a verse junto a sus respectivos amigos. El grupo se separó por un momento. Una amiga de la princesa decidió llamar al apuesto chico, pues la princesa tenía que estar en casa diez minutos después. La conversación fue un tanto breve.
- Escucha, la princesa se tiene que ir a casa, ven a despedirte.
+ No, lo siento pero no. Lo de aquella noche fue perfecto, me gustó. Pero es solo eso, no quiero nada más. Lo siento.
Colgó. Su amiga le contó lo ocurrido a la princesa, y ella, con el corazón roto, abandonó la cita. Después de un rato, el intentó hablar con ella, pero ya era demasiado tarde, se había suicidado, había tragado un bote entero de pastillas. El chico, al enterarse de lo ocurrido, no volvió a besar a una mujer en su vida. Se odiaba tanto a sí mismo, que llegó un momento en el que se encerró en su habitación y no volvió a salir. ¿Lo peor? Otra historia sin final feliz por culpa del amor.

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