Seguidores

27 de febrero de 2011

Nadie te va a amar como yo. Sé que no soy perfecta, bien, no me castigaré más por no serlo.Yo sé que siempre hay salida, pero saber que todo irá mejor no quita que me sienta hecha una porquería.

Porque al fin y al cabo puede que me quisieras. Porque tan grande era mi miedo a perderte, que no quise ver que era posible que te importara, aunque sea un poquito. Porque cada vez te sentía mas lejos, y sabía que tarde o temprano ya no te tendría entre mis brazos. Y así fue, puede que me pudieras llegar a odiar por momentos; al igual que pude llegar a hacerlo yo. Pero tú no llegaste a quererme como yo te quise a tí. Porque me dí cuenta de que si realmente no me querías, no hubieras perdido el tiempo conmigo. Porque me he dado cuenta de cada error que he cometido, porque me he dado cuenta de que yo misma cambié mi destino. Porque quise hacerte creer que yo te quería más que a nadie, porque así lo era, y lo será siempre. Porque cada segundo que viví junto a tí seguirá en mi corazon y en mi mente. SIEMPRE. Porque intenté que me quisieras un poquito más, y solo conseguí romperme a mí misma el corazón. Porque nunca fui capaz de decirte que yo a tí no te quiero, yo a tí te adoro; ayer, hoy, mañana y siempre. Porque si el destino quiso que este fuera el final, el destino se equivocó. Este es el segundo capítulo de una historia que nunca acabará. Es el segundo capítulo de la historia más bonita del mundo. Porque mi destino siempre viajará con tu nombre. Porque cada día que pase escribiré tu inicial en alguna parte, y cada vez que la escriba sobre la arena y el mar la borre, recordaré que un día besaste mis labios; recordaré que un día me quisiste; recoradré que un día me hiciste feliz; recordaré que un día CONOCÍ EL AMOR.








Crecer es darse cuenta de que la vida no es como quisieras que fuera; todo es mucho más complejo: responsabilidades, luchas, deberes, sonreir cuando no te apetece, mentir para no hacer daño a la gente que quieres, fingir cuando perfectamente sabes que te mienten... ¿Merece la pena hacer lo que se supone que debes más veces de lo que realmente quieres? ¿Por qué terminé haciendo lo que todos hacen si se supone que siempre me sentí diferente? He sido una cobarde disfrazada de valiente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario