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2 de abril de 2011

A 200 por hora, a toda hostia. No quiero enterarme de lo que pasa al rededor. Pero, de repente aparece una persona que te dice que aflojes, que vayas despacio, y así te das cuenta de las cosas, cosas pequeñas que te hacen sentir bien. Y es entonces cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez, y de que por mucho que te esfuerces no volverás a sentir lo mismo.

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