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29 de abril de 2011

Cuando veo que la gente que se conoce de tres días y medio ya se intercambian te quieros con la facilidad de un "Hola", me pregunto si soy yo la que se ha convertido en una insensible. Para mí el querer va mucho más allá de un simple 'te conozco', 'hablamos normalmente' y 'me caes bien'. Y no lo digo por decir, ahora lo sé porque antes era yo la que se comportaba así. Y pocas veces he salido ganando. Echo la vista atrás. ¿Qué me queda? Quien verdaderamente me ha sabido querer. Y no solamente de un 'te conozco', 'hablamos normalmente' y 'me caes bien'; sino de un 'me conoces mejor que yo misma', 'hablamos de lo inimaginable' y 'me siento feliz y puedo ser yo al estar contigo'. Es por eso que al conocer gente ya no me entrego a la primera de cambio. Será que ese misterio de los sentimientos es algo que ya llevo bastante experimentado. Por eso, nunca diré un te echo de menos por decir, o un te quiero por quedar bien, ya estoy harta de escucharlos así por así. Porque son palabras que unidas significan tanto para mí, que ya no me siento capaz de decírselas a alguien que no sea verdaderamente importante, porque varios años de experiencia me han hecho fortalecer, desconfiar y darme cuenta de aquello que me puedo esperar o no de alguien, al igual que me han hecho querer y amar a quien, a lo largo de los años, ha estado ahí en todo momento sin hacerme daño.

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