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5 de septiembre de 2011

365

Por fin llegó aquél día que tanto esperaba, aquél día que cuanto más cerca estaba, más nerviosa me ponía. Y ahí estaba él, bajo el sol, y yo cerca de él, observándole. Me miró y me sonrío. Le devolví la sonrisa. No me lo podía creer, estaba nerviosa y sentía un cosquilleo en la tripa. Se aproximó hacia mí y me saludó. Fue un momento inolvidable. Y aquellos besos que me dio durante el tiempo que me perteneció fueron aún mejores. Y esperaré 365 días y si hace falta que esperaré toda mi vida, pero quiero volver a besarle. Quiero volver a sentir sus labios sobre los míos, sus caricias por mi espalda, sus sonrisas por todo y por nada.

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