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20 de mayo de 2012

Confío en ti, quiero creer y no sé qué más puedo hacer

- La verdad es que ahora mismo no sé cómo me siento...
+ ¿A qué te refieres?
- Pues a nosotros, a lo nuestro, a esto que no tenemos y que los dos decimos desear, a esto que sin realmente quererlo, nos incita a hacernos daño todo el rato, a esto que me mata por dentro y que a ti parece no importarte...
+ Mira, yo te quiero, pero lo que me hiciste aquella vez... Mira, que no lo puedo olvidar, y quise hacértelo ver de una manera u otra, y al final parecemos dos niños jugando a querernos... Parecemos idiotas, y lo peor es que ambos sabemos lo que queremos, ¿o no?
- Yo desde el primer momento supe lo que quería, los dos lo sabíamos, pero a veces el destino hace que se nos crucen deseos inevitables en momentos inoportunos, y no hablo de que nos equivoquemos, sino que hablo de darnos lo que el uno le ha dado al otro... Pero estamos dándonos cosas innecesarias, pudiendo ser felices, sin comerlo ni beberlo nos estamos encaminando a donde el caminos de dos conocidos se separa para ser desconocidos para siempre, y, no sé si tú pensarás lo contrario, pero quiero que esto, sea como sea, dure.
+ Yo, por mi parte, quisiera estar contigo mucho tiempo, pero, no sé, todo esto es tan complicado... 
- Vamos a hacer un trato, vamos a hacernos felices mutuamente, sin mentiras, sin rencores y sin lágrimas, vamos a hacer una vida juntos, a nuestra manera.
+Te quiero.


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