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28 de diciembre de 2013

Y qué más da lo que digan los demás.

Estar sentada sobre tus piernas y que tus labios recorran mi cuello. Que me beses la frente y que cuando me digas "pequeñaja" se me escape una sonrisa y que no se me quite la cara de idiota al contemplar tus ojos. Que no me canse de quererte y que no te canses de tenerme. 

20 de noviembre de 2013

"A pesar de la distancia, noche tras noche, los dos siempre verían la misma luna"

Explícame, ¿cómo es despertar cada mañana a tu lado? ¿Cómo son tus abrazos? ¿Cómo es besarte? ¿Cómo es verte sonreír? ¿Cómo es echarte de menos? ¿Cómo es pasar tiempo contigo? 
Yo te lo diré: despertar cualquier mañana a tu lado es maravilloso, quedarme dormida siendo tu cara lo ultimo que veo y amanecer viendo la misma cara, tan bonita como siempre. Tus abrazos son únicos, fuertes y seguros y al mismo tiempo tan suaves como una caricia. Besarte es sentir que vuelas sin levantar los pies de la tierra, algo imposible de describir y al mismo tiempo difícil de sentir, no existen labios como los tuyos ni besos que igualen lo que me hacen sentir los tuyos. ¿Sabes ese momento en el que el sol brilla tan fuerte que te da una sensación de tranquilidad que no sabes describir? Pues así es tu sonrisa, agradable y relajante. Echarte de menos es algo horrible, como un domingo de lluvia, algo que me hace sentir sola aunque esté acompañada, sentir que hay gente pero que no hay personas. Y por último, pasar tiempo contigo es algo que cualquier persona debería envidiar. Cada minuto, cada segundo contigo es maravilloso. Cada abrazo, cada beso, cada sonrisa... no se pueden comparar con ninguna otra. 
Hay muchas personas en el mundo, pero ninguna tan maravillosa como tú.

5 de octubre de 2013

¿Acaso no lo ves?

Me pregunto una y otra vez si estaremos juntos, ¿a qué hora? ¿en qué minuto? ¿de qué día? ¿de qué mes? Me pregunto si tu eres el tren indicado, el que yo siempre he esperado, si por fin ya te encontré. 

¿Por qué?

No sé si lo que pienso será verdad, pero a veces pienso que no valgo la pena; me siento como un trapo tirado en la esquina de un contenedor de basura; sola, sin valor, inútil... Siento que ni valoro ni me valoran. Siento que a veces doy la mano pero me agarran el brazo. Siento que a veces la que agarra el brazo soy yo. 
No me doy cuenta de que me rodean personas increíbles, no veo que están dispuestas a todo por mí. No sé si o hacen porque yo también lo he hecho por ellos y se sienten en deuda o simplemente porque realmente quieren hacerlo, por verme feliz. No lo sé. Pero creo que no me merezco a nadie, ni nadie me merece a mí

20 de septiembre de 2013

¡Eh, tú!

Que no te das cuenta, que no lo ves, probablemente no lo sepas, pero quiero pasar el resto de mis noches perdida entre tus sábanas.

7 de septiembre de 2013

Preferiría morir mañana, que vivir cien años sin haberte conocido.


No sabíamos cuando voleríamos a vernos. Pero sabíamos que aquel no sería nuestro último baile.

Ais

Y que ella viera tu cara en cada estrella, en cada gota de lluvia, en cada rayo de sol, eso, para ti ya era mucho, pero al mismo tiempo no era suficiente. Tú la querías tener siempre contigo y ella no se quería separar de ti. Pero los dos teníais el mismo problema. Aquellos kilómetros, por mucho que lo desearais, no se convertían en centímetros. 

27 de julio de 2013

No mires hacia atrás, porque alguien se te puede adelantar.

Creemos que sabemos quienes somos, pero no es asi, no hasta que nos ocurre algo malo, y entonces todas las cosas sin importancia se vienen abajo y nos queda lo que en realidad somos.

23 de julio de 2013

Que no miento si juro que daría por ti la vida entera.


Me envenenan los besos que voy dando.

Y si te vas, me voy por los tejados, como un gato sin dueño.

LA SUERTE DE MI VIDA.

Y pienso que si no existes yo me muero, que en mi cabeza había un sueño que se ha hecho realidad. Y quiero contarle al mundo entero que tu vida es lo que quiero, y que tú eres mi mitad

16 de julio de 2013

Prefiero la guerra contigo al invierno sin ti.

- ¿Cómo te atreves a aparecer por aquí si desde que te fuiste no me has vuelto a llamar? Llevo dos meses sin saber de ti, dos putos meses en los que no has sido capaz de decirme que ya no me querías, ni siquiera me has dicho si estabas bien o mal.
+ Pensé en hacerlo, pero tampoco quería hacerte sufrir. Pensé que si no sabías nada de mi en todo este tiempo te resultaría más fácil olvidarme. Tan solo he venido a pedirte que me olvides, que te quiero, pero que no quiero hacerte sufrir, que estos dos meses me he ido lejos, muy lejos, no te diré a donde, pero te diré que la intención de mi viaje era olvidarte. 
- ¿Olvidarme? Pero, ¿por qué? Yo no te quiero olvidar, yo te quiero, quiero estar contigo, vivir contigo, casarme contigo, tener hijos contigo, dormir contigo, quiero todo contigo.
+ Créeme, no querrías estar con alguien como yo. Olvídame de verdad, va a ser lo mejor para los dos. No quiero que llores cuando me vaya.
- ¿Cuando te vayas? ¿A donde?
+ Lejos.
- Dime la verdad, hay otra, ¿no?, eso es lo que pasa, hay otra, ¡te odio!
+ Escucha cielo, te voy a contar la verdad, pero tienes que prometerme que después de que te lo haya contado me vas a dejar marchar y que no te vas a enfadar ni vas a llorar, al menos delante de mi...
- Te lo prometo.
+ Mira... Me fui porque me dijeron que me estaba muriendo.. Me dieron tres meses de vida. Pensé que si me iba me odiarías y me olvidarías. Cuando veía todos los días llamadas tuyas me di cuenta de que estaba equivocado y decidí volver. Y, bueno, aquí estoy, despidiéndome de ti. Solo quiero que sepas que has sido, eres y serás la mujer de mi vida, que el hombre que se case contigo será el más afortunado del mundo y que vuestros hijos serán los más bonitos porque se parecerán a ti. Llama a uno de tus hijos como yo y así estaré siempre contigo, y si miras a las estrellas, yo seré siempre la que más brille. Ahora, me voy, no quiero estar cerca de ti cuando me muera. No te lo mereces, no te mereces ver cómo sufro ni quiero verte llorar. Adiós. Te quiero.
- Te quiero.

15 de julio de 2013

Y que me beses cuando despierte acomodada en tu pecho.

¿Puede haber algo mejor que despertar a su lado? ¿Puede haber algo mejor que despertarse antes que él y quedarte mirándole con una sonrisa en la cara? ¿Puede haber algo mejor que bromear con él?¿Puede haber algo mejor que hacernos cosquillas? ¿Puede haber algo mejor que besarle? Lo dudo.

1 de julio de 2013

Esta necesidad de necesitarte, este llamarte sin quererte llamar, este olvidarme del deber de olvidarte.

No entiendo a qué estás jugando exactamente. Primero me quieres, luego me ignoras y ahora me vuelves a querer. No puedo evitar pensar que soy tu juguete, pero tampoco puedo evitar pensar que eres importante para mí. Aún así, mi corazón ya pertenece a otro. 


"Este 'adiós', no maquilla un 'hasta luego',
este 'nunca', no esconde un 'ojalá',
estas cenizas, no juegan con fuego,
este ciego, no mira para atrás,
este notario, firma lo que escribo,
esta letra, no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas, son las de después,
a este ruido, tan huérfano de padre, 
no voy a permitir que taladre un corazón, podrido de latir,
este pez, ya no muere por tu boca,
este loco, se va con otra loca,
estos ojos, ya no lloran más por ti"

2 de junio de 2013

Cuando pasado, presente y futuro se detuvieron en un solo punto.

La verdad es que no sé que ocurrió. Me cogió de la mano y la acarició. En ese momento fue cuando me dí cuenta de que le echaba de menos. Le miré a los ojos y el me miró, nos sonreímos y me acarició el pelo. Me sentí como una princesa, su princesa. 
Una parte de mi cabeza gritaba 'dale un abrazo ya, es ahora o nunca' la otra, con más fuerza, me decía,  'olvídalo idiota, no te quiere' por otro lado, mi corazón, sin saber qué camino tomar, se limitaba a aprovechar el momento, diciéndome que en la vida hay que querer y olvidar, pero que hay que empezar queriendo para poder olvidar.

17 de abril de 2013

¿Querer? ¿De verdad sabes qué es eso? Porque yo creo que pocos lo saben.

Será que soy rara, o que por fin he aprendido algo durante mi corta vida, pero no me gusta decir que quiero a alguien si realmente no lo siento. Nunca he entendido a esas personas que se conocen el mismo día y ya utilizan esas palabras como se utiliza un buenos días o un hasta luego. No lo entiendo. Puede que les esté dando demasiado sentido, o simplemente puede que tenga razón, pero yo creo que querer tiene sus niveles. Creo que antes de querer a alguien le tienes cariño, y con la mayoría de personas te pasa eso, que les tienes cariño, pero que no les quieres. Y eso es lo que confundimos; tener cariño y querer. Y, es que, el día que la gente aprenda a querer, el mundo será un poco mejor, distinto, diferente. Pero, repito, primero tenemos que aprender a querer. 

16 de abril de 2013


Si quieres irte vete, pero prométeme que no te irás para siempre.

Aquella mañana, cuando desperté abrazada a él, me dí cuenta de que así era cómo quería pasar el resto de mis días. Aún así, no le paré cuando me dijo que se iba. Pasé horas, días, semanas esperando su llamada. Aquella llamada que nunca llegó. 

20 de marzo de 2013

Merece la pena perder un par de minutos de tu vida leyendo esto ;)


Cuando llegué esa noche a casa, mientras que mi mujer servía la cena, le cogí la mano y le dije que tenía que hablarle de algo importante. Se sentó y cenó tranquilamente. Volví a observar el dolor en sus ojos.
De pronto, no supe cómo abrir la boca. Pero tenía que hacerle saber lo que estaba pensando. Quiero el divorcio. Saqué el tema tranquilamente. No pareció molestarse con mis palabras. En vez de eso, me preguntó suavemente: -¿Por qué?.

Evité su pregunta, y eso la hizo enfadar. Me tiró los palillos chinos y me empezó a gritar: -¡No eres un hombre! - Esa noche no nos dirigimos la palabra. Estuvo llorando. Sé que quería descubrir qué le había pasado a nuestro matrimonio, pero difícilmente le podía dar una respuesta satisfactoria: me había enamorado de Jane. Ya no la amaba, sólo sentía lástima por ella.

Con un gran sentimiento de culpa, hice el borrador de un acuerdo de divorcio en el cual se podía quedar con la casa, con el coche y con el 30% de las participaciones de mi empresa. Le echó un vistazo rápido y lo rompió en pedazos. La mujer que había pasado diez años de su vida conmigo se había vuelto una extraña. Me sentí mal por su pérdida de tiempo, de recursos y de energía, pero no podía dar marcha atrás a mi amor por Jane. Al final se puso a llorar delante de mí, que es lo que esperaba haber visto. Para mí, su llanto fue realmente una manera de soltarse. La idea del divorcio, que me había tenido tan obsesionado durante varias semanas, ahora parecía estar firme y clara.

Al día siguiente volví a casa muy tarde y me la encontré en la mesa, escribiendo algo. No cené, me fui directo a la cama y me quedé dormido enseguida debido al cansancio por estar todo el día haciendo cosas con Jane. Cuando me desperté, aún seguía escribiendo en la mesa. No le hice ni caso, me di la vuelta y me volví a dormir.

A la mañana siguiente me presentó sus condiciones para el divorcio: no quería nada de mí, pero necesitaba un aplazamiento de un mes antes del divorcio. Pedía que durante ese mes los dos intentáramos vivir lo más normal posible. Sus razones eran bien simples: nuestro hijo tenía exámenes en un mes, y no quería desconcentrarlo con nuestra ruptura.

Todo esto lo encontré aceptable. Pero tenía otra petición: me pidió que recordara cómo la llevé a la habitación en nuestra noche de bodas. Me pidió que cada día durante todo el mes la llevase en brazos desde nuestra habitación hasta la puerta de entrada todas las mañanas. Pensé que se había vuelto loca. Sólo por hacer nuestros últimos días juntos más llevaderos, acepté la extraña solicitud...
Le conté a Jane las condiciones de mi mujer. Soltó una gran carcajada y dijo que era absurdo. “Da igual los trucos que se invente, tiene que aceptar el divorcio”, dijo con desprecio.

Mi mujer y yo no habíamos tenido ningún contacto físico desde que le dije que me quería divorciar. Por lo tanto, el primer día que la tuve que llevar en brazos, los dos  estábamos un poco torpes. Nuestro hijo venía detrás de nosotros dando palmas: “¡Papi está llevando a mami a bracito!”. Sus palabras me dieron un cierto pesar. Desde la habitación hasta el salón, y luego a la puerta de casa, la llevé en brazos más de 10 metros. Cerró los ojos y me dijo en voz baja: “No le digas nada del divorcio a nuestro hijo”. Asentí con la cabeza, sintiéndome de algún modo disgustado. La volví a dejar en el suelo fuera de la casa. Se fue a la parada del autobús para ir a trabajar. Yo conduje solo hasta la oficina.

Al segundo día, los dos actuamos con más soltura. Ella se apoyó en mi pecho. Pude oler la fragancia de su blusa. Me di cuenta que no había mirado a esta mujer atentamente desde hace tiempo. Observé que ya no era tan joven. Había arrugas en su cara, y su pelo era grisáceo. Nuestro matrimonio le había pasado factura. Por un momento pensé lo que le había hecho.

Al cuarto día, cuando la levanté, noté una sensación de intimidad recíproca. Esta era la mujer que me había dado diez años de su vida. El quinto y sexto día, me di cuenta que nuestro sentido íntimo volvía a crecer. No le dije nada de esto a Jane. Mientras transcurría el mes, cada vez era más fácil llevarla. Posiblemente el ejercicio diario me estaba haciendo ganar fuerza.

Una mañana se puso a elegir qué ponerse. Se probó varios vestidos pero no encontraba el adecuado. “Todos los vestidos han crecido”, sollozó. Entonces me di cuenta del peso que había perdido, y esa era la razón por la cual me era más fácil llevarla.

De repente me vino a la cabeza... Se había guardado tanto dolor y amargura en su corazón. Inconscientemente me acerqué y le toqué la cabeza.

Nuestro hijo apareció en ese momento y dijo: “Papi, es la hora de llevar a mami a la puerta”. Para él, ver a su padre llevando a su madre a la puerta se había vuelto una parte esencial de su vida. Mi mujer le hizo un gesto para que se acercara y le abrazó. Yo aparté la mirada porque temía cambiar de opinión en el último momento. Luego la cogí en brazos, andando desde la habitación a l puerta de entrada, pasando por el salón. Su mano estaba alrededor de mi nuca suavemente y con naturalidad. Yo sujetaba su cuerpo firmemente, igual que nuestro día de recién casados.

Pero el hecho de que pesara mucho menos me entristeció. El último día, cuando la cogí en brazos, casi no pude dar ni un paso. Nuestro hijo se había ido a la escuela. La sujeté firmemente y le dije que no me había dado cuenta que a nuestra vida le faltaba intimidad. Conduje hasta la oficina... Salté del coche rápidamente sin ni siquiera cerrar la puerta. Temía que cualquier demora podría hacerme cambiar de parecer... Subí las escaleras. Jane abrió la puerta y le dije: “Lo siento, Jane, ya no quiero divorciarme”.

Me miró, perpleja, y me tocó la frente. “¿Tienes fiebre?”, me dijo. Le aparté la mano de mi frente. “Lo siento Jane, no me voy a divorciar. Mi matrimonio se había vuelto aburrido porque seguramente ni ella ni yo habíamos valorado los detalles de nuestras vidas, no porque ya no nos amáramos. Ahora me doy cuenta que desde que la cogí en brazos y entramos en casa el día de nuestra boda, tengo que apoyarla hasta que la muerte nos separe”. Parece que, de repente, Jane se despertó. Me dio una bofetada muy sonora, cerró la puerta y rompió a llorar. Bajé por las escaleras y volví al coche. De camino, en la floristería, compré un ramo de flores para mi mujer. La florista me preguntó qué quería escribir en la tarjeta. Sonreí y puse: “Te llevaré cada mañana hasta que la muerte nos separe.”.

Esa tarde, cuando llegué a casa, con el ramo en la mano, y una sonrisa en la cara, corrí escaleras arriba para encontrarme con mi mujer tumbada en la cama, muerta. Mi mujer había estado luchando contra el CÁNCER durante meses, y yo estuve tan ocupado con Jane que ni me había dado cuenta. Sabía que se iba a morir pronto, y quiso evitarme cualquier reacción negativa de nuestro hijo en caso de que siguiéramos adelante con el divorcio. Al menos, a los ojos de nuestro hijo, soy un buen marido...

Los pequeños detalles de vuestras vidas es lo que realmente importa en una relación, no es la casa, el coche, la cuenta del banco... Todo eso puede crear un ambiente conductivo para la felicidad, pero no la proporciona directamente.

6 de marzo de 2013

Orgullosa del mejor equipo del mundo.

En lo bueno y en lo malo, el rojo y el blanco siempre serán los colores que reinan dentro de mí. 
ATHLETIC BETI ZUREKIN.

4 de marzo de 2013

No se puede pactar con las dificultades. O las vencemos o nos vencen.

"Por primera vez supe que defraudar a alguien que te importa es una de las peores situaciones en las que te puedes llegar a ver. (...) 'No se puede pactar con las dificultades. O las vencemos o nos vencen'. Tardé mucho en en entender qué significaba esa maldita frase, pero se me quedó grabada a fuego. De hecho, es, sin ninguna duda, la enseñanza que me quedó más clara."


El Chojin

28 de febrero de 2013

Querido diario;

"La verdad es que no sé exactamente qué decir. Porque sé que tú no juzgarás lo que te diga, lo cual te agradezco, pero tampoco podrás darme consejos. Ayer besé a alguien, pero no, no era él. No sé si hice bien o mal, todo depende del modo en el que lo mires. La verdad es que tenía pensado haberlo hecho hace tiempo y ahora exactamente o sé en qué punto me encuentro. No sé si he hecho bien o he hecho mal. Tan solo sé que lo he hecho."

Arrancó la hoja y la quemó esperando que el haber sacado ese gran peso de su interior le ayudaría a tomar una decisión. Pero quien tomo la decisión por ella fue el tiempo, que le devolvió las heridas que hizo en corazones ajenos.

26 de febrero de 2013

5 de febrero de 2013

Hace tiempo que sospecho que acomodada en tu pecho yo alcanzaría la gloria.

No sé, son lo días que pasan, cada hora, cada minuto, cada segundo necesito estar a su lado. Necesito abrazarme a su perfecto cuerpo y sentir su respiración sobre mi cuello. Necesito sentir la calidez de sus brazos al rededor de mi espalda. Necesito escuchar su risa y sus bromas. Necesito escuchar esos comentarios que hace bromeando y que consiguen enfadarme por unos instantes. Necesito enfadarle con mis pequeñas bromas para, nuevamente, acabar abrazados el uno al otro diciéndonos cosas bonitas. Necesito que los kilómetros se conviertan en centímetros y que nuestra ropa se convierta en sábanas bajo las que dormiremos abrazados. Noche tras noche. Semana tras semana. Mes tras mes. Año tras año. 
Necesito que toda esa gente que se interpone desaparezca, que todas esas barreras se rompan. Necesito su cuerpo. Le necesito a él.



24 de enero de 2013

Acaso no lo ves;

Bueno, pues esta entrada es un agradecimiento a todas aquellas personas que habéis visitado este blog alguna vez, ya que gracias a vosotros he tenido ganas de seguir escribiendo. Está claro que este no será el mejor blog que habéis visitado, pero si habéis vuelto supongo que será porque os ha gustado, he recibido visitas de todo el mundo, desde Argentina hasta de Alemania, y lugares en los que jamás hubiera imaginado que recibiría visitas. Cada comentario, o cada casilla marcada con vuestras reacciones me han alegrado cualquier día, porque cuando alguien comenta alguna entrada es porque le ha llamado la atención, y eso hace que me sienta un poco más importante y me causa felicidad, algo inexplicable. Gracias de todo corazón, de verdad.



20 de enero de 2013

Solo pueden contigo si te acabas rindiendo.

Estoy fuera. De los recuerdos. Del pasado. Pero también estoy perdida. Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan. Y las cosas más estúpidas, cuando estas enamorada, las recuerdas como las más bonitas. Porque su simplicidad no tiene comparación. Y me dan ganas de gritar.