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28 de febrero de 2013

Querido diario;

"La verdad es que no sé exactamente qué decir. Porque sé que tú no juzgarás lo que te diga, lo cual te agradezco, pero tampoco podrás darme consejos. Ayer besé a alguien, pero no, no era él. No sé si hice bien o mal, todo depende del modo en el que lo mires. La verdad es que tenía pensado haberlo hecho hace tiempo y ahora exactamente o sé en qué punto me encuentro. No sé si he hecho bien o he hecho mal. Tan solo sé que lo he hecho."

Arrancó la hoja y la quemó esperando que el haber sacado ese gran peso de su interior le ayudaría a tomar una decisión. Pero quien tomo la decisión por ella fue el tiempo, que le devolvió las heridas que hizo en corazones ajenos.

26 de febrero de 2013

5 de febrero de 2013

Hace tiempo que sospecho que acomodada en tu pecho yo alcanzaría la gloria.

No sé, son lo días que pasan, cada hora, cada minuto, cada segundo necesito estar a su lado. Necesito abrazarme a su perfecto cuerpo y sentir su respiración sobre mi cuello. Necesito sentir la calidez de sus brazos al rededor de mi espalda. Necesito escuchar su risa y sus bromas. Necesito escuchar esos comentarios que hace bromeando y que consiguen enfadarme por unos instantes. Necesito enfadarle con mis pequeñas bromas para, nuevamente, acabar abrazados el uno al otro diciéndonos cosas bonitas. Necesito que los kilómetros se conviertan en centímetros y que nuestra ropa se convierta en sábanas bajo las que dormiremos abrazados. Noche tras noche. Semana tras semana. Mes tras mes. Año tras año. 
Necesito que toda esa gente que se interpone desaparezca, que todas esas barreras se rompan. Necesito su cuerpo. Le necesito a él.