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5 de febrero de 2013

Hace tiempo que sospecho que acomodada en tu pecho yo alcanzaría la gloria.

No sé, son lo días que pasan, cada hora, cada minuto, cada segundo necesito estar a su lado. Necesito abrazarme a su perfecto cuerpo y sentir su respiración sobre mi cuello. Necesito sentir la calidez de sus brazos al rededor de mi espalda. Necesito escuchar su risa y sus bromas. Necesito escuchar esos comentarios que hace bromeando y que consiguen enfadarme por unos instantes. Necesito enfadarle con mis pequeñas bromas para, nuevamente, acabar abrazados el uno al otro diciéndonos cosas bonitas. Necesito que los kilómetros se conviertan en centímetros y que nuestra ropa se convierta en sábanas bajo las que dormiremos abrazados. Noche tras noche. Semana tras semana. Mes tras mes. Año tras año. 
Necesito que toda esa gente que se interpone desaparezca, que todas esas barreras se rompan. Necesito su cuerpo. Le necesito a él.



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