Seguidores

7 de septiembre de 2013

Ais

Y que ella viera tu cara en cada estrella, en cada gota de lluvia, en cada rayo de sol, eso, para ti ya era mucho, pero al mismo tiempo no era suficiente. Tú la querías tener siempre contigo y ella no se quería separar de ti. Pero los dos teníais el mismo problema. Aquellos kilómetros, por mucho que lo desearais, no se convertían en centímetros. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario